viernes, 1 de noviembre de 2013

EL OLVIDO

Cantaba como el jilguero al despertar la mañana, canciones llenas de alegría aunque su pena fuere por dentro, que les llegara al alma a todo quien escuchara.
Volviendo las flores silvestres en rosas todas hermosas, con canciones de alegría qué como jilguero catara al despertar el alba.   
Un día sin más dejo de cantar como jilguero canciones de alegría, ahora eran tristes, de llanto y amargura, qué llegan al alma como tinieblas negras, a quien antes alegraba al despertar el alba.
Pronto olvido la gente a quien como jilguero cantase, llenándoles de alegría sus días llenos de penas.
Ni se preguntasen siquiera el porqué de aquel cambio, ni se preocuparon de lo que fue de su vida, quedándose en el olvido, el qué como jilguero cantara.


                                                 Vruescas 04.07.2013.-  “A José”


EN PLENO SIGLO XXI


Creo que antes de ser padres todos deberíamos pasar por un examen psicológico, muchos seguro que no lo superaríamos.
Traer una nueva vida al mundo es una gran responsabilidad desde el nacimiento hasta nuestra partida, porque en ningún momento dejamos de ser padres;  bueno algunos no lo son nunca, de ahí, que haya niños/as maltratados por esos mismos que les dieron la vida, incomprensible pero tan habitual por desgracia en el día a día.
Son tantos los casos que parece que estemos habituados e in-humanizados hasta el punto que sí no nos toca en nuestra familia, ya lo vemos como algo normal. Dios que bajo hemos caído la raza humana! Nos escandalizamos cuando vemos a un perro abandonado, y nos cruzamos de brazos ante las noticias diarias, de niños abandonados en cubos de basura recién nacidos, otros quemados con cigarrillos y muchos abandonados a su suerte. Ningún animal abandona a sus cachorros, las personas sí.
La verdad no lo puedo comprender, ni quiero comprendedlo, con tanta gente que daría su vida por tener un hijo, y otros les molestan, como a los niños cuando se les compra un muñeca y se cansan de ella la dejan de lado, pero no hablo de muñecos de trapo, si no de seres con vida propia, que son moneda de cambio cuando los mal llamados padres se separan. Y la ley, no justicia que debería velar por el bien de estas vidas, se cruza de brazos y a cara o cruz lo sortean como antiguamente a los esclavos, serán entregados al que mejor abogado lleve, la vida de estos niños les importa una mierda ¡Que bajo hemos caído cuando se consiente este holocausto! Y todos somos culpables por consentir que en pleno siglo XXI esto ocurra. ¡Siento vergüenza de mi puñetera raza!!

                                                           Vruescas 17.10.2013.-