martes, 12 de junio de 2012

!GENTE HIPÓCRITA!

Yo tengo amigos/as que son homosexuales, viven en pareja como cualquier otra de heterosexuales. Y no todos tienen sida como cree esa gente hipócrita, ni tampoco se pega ni es una enfermedad. También hay sida en esa gente que se cree “normal” y, que va a misa todos los días.  Quien conozca a esta gente sabrá, que la gran mayoría son más sensibles y con un corazón tan grande que no les cabe en el pecho.
Perseguidos como apestados durante no años si no siglos, todo ello por ignorancia de las personas, y por la iglesia que tiene mucho que callar. No hace mucho, se descubrió los abusos sexuales de niños por parte de sacerdotes, pero aún así los siguen persiguiendo. Cuando dentro de esta comunidad, es donde más casos se dan, yo no los crítico, porque son al fin y al cabo son personas que también necesitas sexo, como cualquier mortal. ¡Pues que se casen! Porque si fuera pecado los placeres de la carne, Dios no nos hubiese dado los genitales, ni el placer para disfrutarlo. Bien claro está en la Santa Biblia, crecer y multiplicaros ¿Entonces como pude ser pecado? Ni tampoco dice nada de que se pueda amar dos personas del mismo sexo. Los griegos y los romanos tenían a sus amantes como sirvientes, incluso en la antigua Grecia era normal las parejas homosexuales, incluso los sacerdotes; si no, a la historia me remito, solo hay que leer un poco antes de crucificar a estas personas.
Cuantos casos por el que dirán, les obligaron a casarse  para encubrir la homosexualidad de uno de ellos; por el tiempo esta unión se vino a pique, porque el amor no sabe de hipocresías, leyes ni razas. Matrimonio destruido, en el cual los que más sufren los inocentes hijos y, el mal vivir de dos personas, que incluso se llegan a odiar de por vida.
Dejemos que cada cual decida lo que su cuerpo le pide, y que la ignorancia no nos ciegue, que son gente tan buena o mala como el resto de los mortales. Que su condición sexual, no sea barrera para ser en la vida lo que quieran ser, sin ser marcados como los antiguos leprosos.

¡No juzgues y no serás juzgado!